Había una vez una niña llamada Lucía a la que le encantaba su chupón. Lo usaba para dormir, para jugar y para soñar. ¿Puedes señalar dónde tiene Lucía su chupón? ¡Es su objeto favorito!
Pero Lucía ya no es un bebé. ¡Ahora es una niña grande! Puede saltar muy alto, correr por el jardín y cantar canciones divertidas. ¿Puedes saltar tú también como Lucía?
Una noche, mientras Lucía se preparaba para dormir, apareció una lucecita brillante cerca de la ventana. Era Estela, el Hada de los Chupones. ¡Es tan pequeña que cabe en la palma de tu mano!
Estela le dijo con una voz muy dulce: "Lucía, en todo el mundo están naciendo bebés pequeñitos que lloran mucho porque no tienen chupones. ¿Te gustaría ayudarlos?".
Lucía pensó en los bebés pequeñitos. Ella era una niña grande y valiente, y ya no necesitaba su chupón para dormir. "¡Sí, Estela! ¡Yo quiero ayudar!", dijo Lucía. ¿Puedes darle un aplauso a Lucía por ser tan generosa?
"Pon tu chupón en esta cajita especial antes de dormir", dijo Estela. Lucía decoró una caja con calcomanías y puso su chupón dentro. ¡Vamos a decirle adiós al chupón! Di conmigo: "¡Adiós, chupón, gracias por todo!".
Esa noche, Lucía se acostó en su cama. Sin el chupón, se sentía un poco diferente, pero abrazó muy fuerte a su conejo de peluche y cerró los ojos. ¡Cierra tú también los ojos muy fuerte!
Mientras Lucía dormía profundamente, Estela entró volando por la ventana. Se llevó el chupón para dárselo a un nuevo bebé y dejó algo muy especial en la cajita. ¡Era una sorpresa para niñas grandes!
A la mañana siguiente, Lucía despertó y corrió a ver la cajita. ¡El chupón ya no estaba! En su lugar, encontró una muñeca de tela suave y una medalla que decía: "Para la niña más valiente".
Ahora Lucía duerme feliz todas las noches. Sabe que su chupón está ayudando a un bebé pequeño, y ella disfruta de sus nuevos sueños de niña grande. ¿Me das un "choca esos cinco" por Lucía? ¡Tú también puedes ser valiente!